DOLORES CEBRIÁN FERNÁNDEZ-VILLEGAS
(Salamanca 1881- Madrid 1973)

 

Dolores Cebrián

Dolores Cebrián era una apasionada de las ciencias, y especialmente de la Botánica. En 1913 realizó una importante investigación en el campo de la fisiología vegetal, publicada con el título “Influence de l’éclairement sur l’absorption du glucose par les racines des plantes supérieures” (Influencia de la luz sobre la absorción de glucosa por las raíces de las plantas superiores). En él demostró que la cantidad de glucosa que absorbían las raíces no se incrementaba en condiciones de baja iluminación – refutando una hipótesis, entonces en boga, según la cual ciertas plantas podían compensar la falta de fotosíntesis tomando del suelo directamente los compuestos orgánicos.


Cebrián de Besteiro, Dolores; Michel-Durand, Emile (1919) "Influence de l’éclairement sur l’absorption du glucosa par les racines des plantes supérieures". Revue Générale de Botanique, tome 31, pp. 94-109.

Dolores Cebrián desarrolló este trabajo experimental en el “Laboratorio de Biología Vegetal” de Fontainebleau (Universidad de la Sorbona de París), que dirigía el famoso botánico Gaston Bonnier. Él mismo había sugerido este tema de investigación y había proporcionado a su alumna los medios disponibles en su Laboratorio, invitándola a realizar allí la fase experimental durante el verano de 1913, una vez finalizado el curso en la Sorbona. Fue también Bonnier quien presentó las conclusiones de este trabajo en la Academia de Ciencias de París . Tanto esta presentación como la publicación del trabajo se retrasaron hasta 1919 debido a la guerra que asoló Europa entre 1914 y 1918; la preparación final de la publicación corrió a cargo de otro alumno de Bonnier, Emile Michel-Durand (que no había participado en la investigación), porque, para entonces, Dolores Cebrián no se encontraba ya en París.


Cebrián de Besteiro, Dolores; Michel-Durand, Emile (1919) "Influence de la lumière sur l’absorption des matières organiques du sol par les plantes ". Note présentée par M. Gaston Bonnier.  Comptes rendus hebdomadaires des séances de l'Académie des Sciences. Séance du 3 mars 1919, pp. 467-470.

Publicacion

 

Aunque la importancia – y la excelencia – de la investigación de Dolores Cebrián, así como su relación con un científico tan renombrado como Bonnier, nos llevarían a pensar en una fructífera carrera dedicada a las ciencias, lo cierto es que la presencia de Dolores Cebrián en París en los años 1912-1913 fue un hecho extraordinario, y su carrera científica, muy breve. Lamentablemente, poco tiempo pudo estar dedicada a la investigación – a pesar de ser, según se desprende de sus escritos, lo que más le gustaba, y de tener un talento notable para ello.

Su estancia en la Sorbona de París fue posible gracias a una beca concedida por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), organismo creado en España en 1907 y suprimido en 1939.

Dolores Cebrián fue pensionada por Real Orden de 27 de junio de 1912, con una beca que tendría un año de duración, comenzando el 1 de agosto. En enero de 1913, se le concedió una prórroga para otro año, de forma que podría haber permanecido en París hasta el 31 de julio de 1914 continuando sus estudios e investigaciones.

Pero no fue así: en noviembre de 1913 regresó a España definitivamente. Cuáles fueran las razones que la llevaran a perder 9 meses de esta preciada beca, no podemos saberlo. Pero hay dos hechos que coinciden en 1913: el primero, su boda, el 14 de junio, con Julián Besteiro (Dolores Cebrián viajó a Madrid y, tras la boda, volvió al laboratorio de Fontainebleau y continuó sus experimentos); el segundo, que su regreso a Madrid a principios de noviembre fue seguido de una larga baja laboral (al menos hasta enero de 1914). Y ya no regresó a París.

 

 

Por muchas razones podemos decir que el breve recorrido científico de Dolores Cebrián fue un hecho extraordinario. Hay que recordar que estamos hablando de una mujer nacida en 1881 en Salamanca (España), y que en 1913 había muy pocas mujeres realizando investigaciones científicas – en París o en cualquier otra parte. Que hubiera llegado allí resultaba sorprendente incluso para quienes la valoraban y reconocían.

El propio Rafael Altamira, por entonces director general de Enseñanza Primaria del Ministerio de Instrucción Pública español, manifestaba su sorpresa, como vemos en una entrevista publicada en un periódico madrileño:

 

“Y sin embargo -prosiguió- con ser nuestros pensionados en el Extranjero, por regla general, excelentes trabajadores, de quien más elogios he oído ahora en París, ha sido de una mujer, de la señorita Cebrián.
La especialidad a que se dedica no es corriente en su sexo. Estudia Fisiología experimental. Y me decían sus profesores que había producido asombro entre ellos verla realizar sus trabajos de laboratorio en Fisiología vegetal. La señorita Cebrián es profesora en la Escuela Normal de Maestras de Madrid. Bonnier, su maestro, me dijo que era su mejor alumno”.


Entrevista concedida por Rafael Altamira tras su visita a París para la inauguración del Centro de Estudios Hispánicos. Heraldo de Madrid, 8 marzo 1913

 

Rafael Altamira tenía en alta estima al profesorado de las Escuelas Normales de maestras, que eran los centros donde se preparaban académicamente las futuras maestras de primera enseñanza (había otras Escuelas Normales en las que se preparaban los futuros maestros, porque en aquella época los estudios estaban prácticamente siempre separados por sexos). Cuando Rafael Altamira señala que Dolores Cebrián es profesora (de Ciencias) en la Escuela Normal de Maestras de Madrid no es por quitarle valor, sino quizás para añadírselo.

Sólo podemos entender como elogiosa la referencia que Rafael Altamira hace de Dolores Cebrián, y hasta entrever su satisfacción al hablar del asombro que suscitaba entre sus profesores “verla realizar sus trabajos en el laboratorio”, y de que Gaston Bonnier hubiera dicho que ella era “su mejor alumno”.

 

 

De una mujer que se encontraba en 1912-13 realizando una investigación en fisiología vegetal en la Sorbona de París se podría suponer un alto nivel de estudios, y específicamente de estudios en las áreas de las ciencias. Y Dolores Cebrián los tenía, pero no según el itinerario que habría seguido de haber nacido, pongamos, un siglo más tarde. Una chica como ella, nacida en Salamanca en 1981, habría estudiado (no tengo ninguna duda) un bachillerato de ciencias, y a continuación habría entrado en la universidad, concretamente (esto ya lo supongo) en la estupenda facultad de Biología que hay en Salamanca. Incluso habiendo nacido en 1881, si hubiera sido chico, habría ido al instituto para hacer el bachillerato, y después quizás se habría matriculado en la Universidad Central (que estaba en Madrid), donde hubiera podido hacer hasta un doctorado de Ciencias; esto fue lo que hizo su hermano Francisco, poco más joven que ella.

Pero en la década de 1890, cuando Dolores Cebrián tenía la edad para hacerlo, el bachillerato no era lo más corriente en su sexo (como diría Rafael Altamira). En realidad, casi ni siquiera era posible: las chicas no podían matricularse para hacer el bachillerato desde que, en 1882, una Real Orden obligara a suspender la admisión de Señoras a la Enseñanza Superior hasta tanto que se adopte una medida definitiva sobre el particular en los términos legales (una medida que no llegó hasta 1910). Algunas consiguieron aún así realizar estudios superiores (que incluían el bachillerato y la universidad) como alumnas libres (es decir, no podían asistir a las clases y únicamente se les permitía entrar en los institutos para hacer los exámenes). Incluso otras, muy pocas, obtuvieron un permiso especial para hacer la matrícula oficial, permiso que de forma excepcional concedía la Dirección General de Instrucción Pública, siempre que fuera solicitado por los padres.

Tan poco corriente era que las chicas entraran en la Enseñanza Superior, que en el curso 1900-1901 había 44 chicas (en total) cursando el bachillerato en toda España – aquel año, estaban matriculados unos 33.800 chicos.

 

 

El itinerario curricular (y profesional) de Dolores Cebrián estuvo, desde el principio, condicionado por su sexo.

Realizó los estudios primarios en Salamanca, ciudad en la que nacieron las cuatro hijas y el hijo de Concepción Fernández de Villegas y Cristino Cebrián Villanova: Dolores (1881), Amparo (1883), Francisco (1886), María (1891), Concepción (1895) y Mercedes (1896).

Las dos hijas mayores, Dolores y Amparo, estudiaron en el colegio de las monjas jesuitinas, y se examinaron, como alumnas libres, en la Escuela Normal de maestras de Salamanca.

Así fue como en 1899, con 18 años, Dolores Cebrián obtenía su título de “Maestra de Primera Enseñanza de Grado Superior”, con calificación de sobresaliente. A partir de ese momento, ella ya hubiera podido ejercer como maestra – en un colegio público de niñas, o en un colegio de niñas privado. Y parece ser que ejerció, pero apenas unos meses, en el colegio que la Institución Libre de Enseñanza había fundado en Madrid.

Enseguida volvió a Salamanca, donde le ofrecieron un puesto como profesora en la Escuela Normal de maestras. Este fue su inicio como profesora normalista:

- El 1 de abril de 1900 tomaba posesión de una plaza como Profesora Supernumeraria provisional, encargándose de las materias de "Música" y "Lengua francesa".

- A partir de enero de 1902, con nombramiento de Profesora Auxiliar provisional, tendrá a su cargo las asignaturas de “Técnica Industrial”, “Instituciones Extranjeras de Instrucción Primaria” y “Agricultura”.

Su trayectoria profesional como profesora terminaría de perfilarse hacia las ciencias naturales cuando, tras haber superado la “Reválida de ampliación” preceptiva en aquel momento, se presentó en 1905 a las oposiciones a cátedras de Escuela Normal por la Sección de ciencias, quedando en el puesto nº 3, obteniendo destino docente aquel mismo año:

- Entre 1905 y 1908 fue profesora titular de Ciencias Físicas y Naturales en la Escuela Normal de maestras de Toledo.

- En 1908 accedió por concurso de traslados a la Escuela Central de maestras de Madrid, cargo en el que continuará hasta 1939.

 

El deseo de Dolores Cebrián de continuar estudiando y aprendiendo le condujo a aprovechar cualquier oportunidad que se le presentara, y la circunstancia de vivir en Madrid le brindó algunas, todas ellas propiciadas por la actividad de la Junta para Ampliación de Estudios:

  • En 1911 realizó el curso de “Micrografía Botánica” en el Museo de Ciencias Naturales, bajo la dirección del profesor Francisco de las Barras y de Aragón.
  • En 1912, el “Curso práctico de Biología”, impartido por el profesor Antonio de Zulueta en el Laboratorio de biología del mismo Museo.
  • En 1912-13 realizó en la universidad de la Sorbona de París los cursos de “Fisiología” con el profesor Albert Dastre, “Fisiología vegetal” con Marin Molliard y “Botánica” con Gaston Bonnier.
  • En 1914-15 figura como responsable del grupo de Botánica en el “Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales”.
  • En 1917, 1920 y 1921 participa en los cursos de “Fisiología vegetal” impartidos por profesores extranjeros, organizados por la Junta para Ampliación de Estudios; el de 1917 fue impartido por el profesor Leclerc du Sablon, de la Universidad de Toulouse, conocido por sus publicaciones en Fisiología vegetal aplicada a la agricultura; los de 1920 y 1921 estuvieron a cargo del profesor Lewis Knudson, director del Laboratorio de Fisiología Vegetal de la Universidad Cornell de Ithaca (Estados Unidos).
  • En los años 1922 y 1923 participa en los trabajos que se realizan en el “Laboratorio de Fisiología Vegetal” del Jardín Botánico.

Publicación

    Dentro del currículo científico de Dolores Cebrián deberíamos asimismo considerar sus numerosas aportaciones a la enseñanza de las ciencias en los diferentes niveles educativos, de las que son buena muestra estas publicaciones:

    • (1909) “Métodos y prácticas para la enseñanza de las Ciencias Naturales”. Anales de la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, tomo 1, pp. 85-120.

     

    • (1921) “La enseñanza de las Ciencias Físico-Naturales en la Escuela Normal y en la Escuela Primaria”. En: Libro del Congreso Nacional de Educación convocado para 1920, Palma de Mallorca. Establecimiento tipográfico de Francisco Soler Prats.

     

    • (1925) “El jardín botánico de una escuela inglesa”. Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, nº 778, pp. 8-11.
   

Para hacernos una idea sobre otros aspectos de la vida de Dolores Cebrián, contamos con este artículo que su amiga Carmen de Burgos (con la firma de Colombine) publicó en Heraldo de Madrid en 1917, estando Julián Besteiro preso en el penal de Cartagena:

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Cebrian y Besteiro

Dolores Cebrián y Julián Besteiro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cartagena 1917

Dolores Cebrián y Julián Besteiro. Cartagena, 1917.

Fuente: Fundación F. Largo Caballero

O este otro: Entrevista a Dolores Cebrián en el periódico La Libertad (30 diciembre 1926), por ser una de las socias fundadoras del Lyceum Club femenino de Madrid.

La Libertad

Una biografía más completa de Dolores Cebrián, junto con el análisis de su trabajo científico y de sus aportaciones a la enseñanza, pueden leerse en el Capítulo 6 (“Fascinadas por las Ciencias Naturales y la Pedagogía”) del libro Tras las huellas de científicas españolas del XX (escrito por la misma autora de estas líneas).

Isabel Delgado Echeverría

noviembre 2022